En muchas familias siempre existen los problemas. Algunos már graves que otros. Muchas veces, el matrinomio de nuestros padres se va a la basura, por diferentes cosas. La mayoría de veces es porque se acabó el amor o qué sé yo. A veces se pueden arreglar este tipo de cosas en el tiempo, con terapia de pareja o lo que sea, pero otras veces las cosas empeoran mucho más.
A veces, a los hijos nos cuesta demasiado ver cuando nuestros padres se separan y luego alguno de ellos se va de la casa. Nos cuesta porque aparte de estar acostumbrados a ver a nuestros padres juntos, todo cambia de la noche a la mañana. Comenzamos a ver a nuestro papá los fines por algunos días de la semana, luego por los fines de semana nada más. Solamente nos queda aceptar la realidad, que el matrimonio de nuestros padres no funcionó y simplemente tenemos que mirar hacia adelante.
Todo cambia, porque ahora, cuando crecemos tenemos más libertad para hacer las cosas. Se pierde esa voz de autoridad que había en a casa y muchas veces los hijos sacamos provecho de ello. Nuestra mamá siempre nos perdona todo. Hacemos lo que queremos. Pero llega un momento en el que la mayorá de nosotros los jóvenes reaccionamos y nos damos cuenta de que muchas veces nos sentimos vacíos. De que algo nos falta. Comenzamos a extrañar mucho a nuestro padre y nos comenzamos a preguntar por qué es que se tuvo que ir de la casa sin importarle dejarnos solos. Pero, la realidad no es así. Nos toma tiempor asimilarlo, pero nuestros padres hicieron lo correcto, porque si ellos intentaron arreglar su relación y se dieron cuenta que ya no se soportaban el uno al otro, decidieron ir cada quien por su lado para no hacernos daño. Si seguían juntos iba a ser mucho peor, ya que si se trata de un hogar en donde existen muchas peleas, faltas de respeto y etc, eso le choca mucho a los hijos y esa no es la idea.
(Foto: pequelia.es)
Nuestros padres nos adoran con todo su corazón. A veces cuesta mucho creerlo pero es la verdad ya que ellos nunca nos harían algo que pueda dañarnos. El hecho que se separen no quiere decir que no nos amen. Tampoco quiere decir que a nosotros nos pasará lo mismo, porque cada quien decide qué hacer con su propia vida. Cada quien es dueño de su propio destino y si encontramos a persona que nos ame sin importarle nuestras cosas malas, siempre debemos darlo todo, para que algún día, cuando formemos una familia, nos vaya bien y así demostrar que los hijos de una pareja que se divorció no sigue el ejemplo de sus padres.

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