Dejar ir a una persona nunca es fácil. Es más, creo que debe ser una de las cosas más difíciles cuando estamos enamorados sobre todo. Nunca será fácil tomar esa decisión. Si amamos mucho a una persona, creo que es lo que menos deseamos hacer, ya que nuestro subconsciente nos dice que debemos tratar que de que se quede a nuestro lado. Y es la verdad. Muchas veces no valoramos a la persona que tenemos al lado y sentimos que la llama del amor se llega a apagar con el paso de los años, cuando la costumbre se vuelve parte de nuestro día a día. A veces podemos estar en lo cierto, podemos dejar de sentir muchas cosas por aquella persona. Pero creo que no cuesta nada el intentar, con todas nuestras ganas, recuperar aquello que una vez tuvimos.
La mayoría de personas que tenemos padres divorciados nos pregunta, qué hubiera sido si nuestros padres hubieran luchado por lo que tenían en su debido momento. Quién sabe, hasta podrían seguir juntos hoy en día. Pero eso es algo que nunca sucederá. Eso no quiere decir que nosotros tengamos que pasar por lo mismo. Por más que seamos jóvenes, es donde más debemos luchar por lo que queremos para nosotros. Nos podrán decir que somos jóvenes, que tenemos toda la vida por delante, que no debemos aferrarnos a lo que no vale la pena. De hecho, hay mucho de cierto en eso. Tenemos la vida por delante y conoceremos a todo tipo de personas, pasaremos por un millón de cosas, pero creo que si llegamos a encontrar a alguien que de verdad vale la pena y por la que daríamos todo, debemos darlo todo siempre. Porque a veces ese tipo de oportunidades se dan una vez en la vida y no debemos desaprovecharlas. Puede que nos rompan el corazón o puede que nos hagan más felices que nunca, pero siempre debemos daro todo y nunca dejar de intentarlo.
Algunas decisiones que tomemos las podremos ver fáciles. Podremos pensar que la vida pasa y las heridas se curan. Que somos jóvenes y que podemos meternos con quien queramos, total, estamos pasando el rato nada más. Yo respeto a aquellas personas que piensan así, son muchas. Pero creo que siempre necesitaremos algo que nos motive ser mejores personas cada día. Esa motivacíón puede que la encontremos en diferentes cosas, pero cuando llega aquella persona que nos hace pisar tierra y nos demuestra que podemos ser muy queridos a pesar de nuestras cosas malas, esa persona se volverá uno de los motivos principales.
Siempre vale la pena luchar y darlo todo por la persona que crees que vale la pena. Nunca debemos darnos por vencidos y dejarla ir, porque puede que a la larga nos podamos arrepentir muchísimo y no haya vuelta atrás.




